martes, 11 de marzo de 2014

ERRI DE LUCA: CIUDAD ABIERTA

VERSIÓ EN CATALÀ 



 Erri de Luca

Conferencia en el CCCB de Barcelona (10/03/2014)

"Nápoles es una ciudad construida sobre aire como Venecia lo está sobre agua " Así comienza Erri de Luca ( Nápoles , 1950 ) a hablarnos de su ciudad. Es una ciudad construida sobre el material volcánico que la configura de esa manera volátil, aérea, anárquica. Con este material se construyen los muros que a duras penas hacen de separación. Todo se escucha. Todas las historias que llegan a sus oídos de niño y conforman su educación sentimental.Especialmente emotiva es la narración de aquella primera guerra moderna que inventa los bombardeos aéreos de las ciudades para provocar las masacres más espantosas. Nos habla de Gernika y nos habla de su Nápoles el año 43, bajo las bombas.Su voz firme y calmada nos habla de sangre, de mezcla, de la poesía de saberse mestizo de tantos pueblos con Nápoles como centro delMediterráneo. Una ciudad de mar que nos hace parar. La ciudad, a la espalda, desaparece cuando llegamos al mar. Todo desaparece cuando llegamos al mar.Queda el recuerdo y la única manera de hacer durar un recuerdo repentino es escribir, nos confiesa. Sin embargo, la escritura no puede abarcarlo todo, sólo la parte que destaca, los restos de la vida que dan forma al texto, a la historia.Erri de Luca habla de ciudades abiertas, de historias escuchadas en la calle, del horror de la guerra, de la bendición de la mezcla entre pueblos, de la necesidad de escribir, de la Roma politeísta convertida en monoteísta, de Jerusalén y la lucha de los tres monoteísmos, de la ternura de los analfabetos enviándose cartas de amor con intermediarios, de la unificación de Italia que no ocurre como un contrato entre iguales sino como una claudicación, de vencedores y vencidos, del norte y del sur, que reduce a Nápoles a la sombra de lo que fue.Ciudad de aire, el Vesubio, el mar, la ceniza pesada como plomo, las historias que traspasan los muros y que convierten al niño en el narrador de los cuentos de hadas que un buen napolitano no necesita aclarar porque forman parte de su normalidad y de su carácter.

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